En busca de un nombre

Un niño vivía con su abuelo en un pueblo algo… atrasado para su época (por suerte y sabían escribir los muy barbaros), en fin, pasaba que el niño no tenía nombre, pues su madre llevaba mas horas trabajando que durmiendo al día, así que por mucho tiempo no ha ido a su casa; por otro lado, su padre se fue a navegar buscando nuevas tierras, búsqueda que fue exitosa, pero al final no sabían cómo regresar a la isla (tal vez si hubieran traído un mapa, si tuvieran mapas en primer lugar) así que no le quedo de otra que quedarse con su grupo en el “nuevo mundo”.

Un día, el niño le preguntó a su abuelo:

-Abuelo, ¿no puedes tú darme un nombre?

-Verás niño, no es tan fácil asignar algo como un nombre -respondió el abuelo-, un nombre no es algo que simplemente eliges así porque si, pues es aquello que te representa, con lo que te identificas, es aquello con lo que…

 No fue mucho lo que duró el discurso del abuelo antes de que cayera dormido sin mas.

-¿Abuelo? -exclamó el niño-.

 -¡¿Quién está ahí?! -dijo el abuelo- Oh, solo eres tú, ¿Qué querías?

 -Quiero tener un nombre, ¿recuerdas? -respondió el niño-.

-¿Sabes qué?, estoy muy cansado, así que me iré a dormir. Si de verdad quieres tener un nombre, sal afuera y le preguntas a alguien si te pueden dar uno.

Por supuesto, el abuelo no lo dijo en serio, así que se fue a dormir sin más preocupaciones. Sin embargo, el niño pensó que el abuelo lo dijo de forma legítima, así que salió de casa en busca de alguien que supiera que nombre darle.

Si bien el pueblo se trataba de un lugar tranquilo, los habitantes no llegaban a colaborar con el niño, muchos lo ignoraban y seguían con su vida, otros le cuestionaban por qué estaba rondando solo por el pueblo, “¡Oye niño! Yo no soy de hablar con extraños, así que será mejor que me demuestres que eres confiable, empecemos con algo simple, ¿Cómo te llamas?” le dijo alguien mofándose, “escúchame bien, no tengo ni idea de quien seas, pero fácil consigues nombre si le preguntas a tus padres” le sugirió otra persona, a lo que el niño se fue de ahí indignado por mejores que fueran las intenciones del extraño.

Ahí estuvo el niño preguntándole a varias personas, sin conseguir mucho éxito, fue cuando empezó a anochecer que el niño se fue de regreso a casa, pero que, en el camino, se dio cuenta de un problema, pasaba que el niño no conocía el camino a casa, a lo que poco después se hizo notorio que, dejar a un niño salir a un lugar vasto, que no conocía y sin direcciones de como regresar, para sorpresa de nadie, era una mala idea. Si ya de por sí nadie quería ayudar al niño a conseguir un nombre, no es necesario pensar como iba a terminar que un extraño el cual no tiene nombre les pregunte si puede quedarse en su casa.

Al niño no le quedo de otra mas que quedarse a dormir en los pastizales, no sin antes prepararse una “sopa” con el monte que tenía a mano, afortunadamente, esa noche no llovió ni hubo ningún otro imprevisto. Al día siguiente, el niño se levantó con un intenso dolor de estomago y un sueño no muy placentero; pero ya pasando eso por alto, el niño fue a seguir preguntando a las personas a ver si alguna le da un nombre.

 

Paralelo a esto, a lo lejos, se alcanzaba a ver como desde el mar llegaban lo que parecían ser grandes barcos, mucho mas avanzados que cualquier balsa que se haya hecho en el pueblo, y, aun así, también bastante atrasados para su época. Al llegar al pueblo, en medio de la conmoción, del barco bajó una persona, no se parecía al resto, por la forma de sus vestimentas, parecía ser alguien importante de donde sea que el viniera. Antes de que alguien pudiera decir algo, aquel misterioso hombre dijo:

-Saludos a todos ustedes, habitantes de estas tierras, se les habla en el nombre del rey de las Islas Marcos Tero, Rodrigo Alejandro Márquez Flores Jr. Reyes Decimo Tercero de las Islas Cuarto.

-¿A nombre de quién? -preguntó alguien muy confundido-

-Tú sabes -respondió el extranjero-, el rey Rodrigo Márquez, el encargado de dirigir el resto de islas vecinas, ¿enserio no lo conocen?

Un silencio incomodo fue lo que se produjo como respuesta de los habitantes al desconocer de la existencia de un rey liderando otras islas, o de la existencia de otras tierras más allá del mar.

-¿Y tu quien eres? -pregunto otro local, igual de confundido que el anterior-

-¿Qué quién soy yo? Yo soy el general Miguel Miramares, verán, nosotros viajamos en busca de tierras para añadirlas a nuestro territorio, y pasa que unos de ustedes lograron llegar a una de nuestras islas y nos hablaron sobre este lugar, y déjenme decirles, esta si es una buena tierra, es bastante extensa y cuenta con vegetación bastante exótica, ¡como estas! ¿Cuáles son estas de aquí?

-Son papas, señor -le respondieron extrañados- ¿acaso no tienen papas en ninguna isla de las que disponen?

-En ninguna, -respondió el general- es por eso que hemos venido hacia aquí para que nos entreguen esta tierra de forma pacífica.

- ¿¡Entregarle las tierras!? -dijo uno mientras se formaba mas conmoción acerca de la idea de ceder las tierras-

-Por supuesto -respondió Miramares-, necesito que me pongan en contacto con su líder.

-No está -le respondieron mientras aún se causaba el revuelo-.

-¿¡No está!? -pregunto extrañado-

-Así como lo oyes, el líder se fue de viaje a buscar otras tierras aparte de esta en la que hemos estado viviendo… desde siempre si te soy sincero.

-Ya veo -dijo el general frustrado-, entonces, ¿Con quién mas me puedo poner de acuerdo para realizar el trato?

-Nadie mas realmente, solo el líder sabe que hacer en situaciones como esta. De todos modos, si el estuviera aquí, también rechazaría su oferta.-Entonces, ¡¿Me estás diciendo que la única persona que se encarga de mantener el orden en la tierra, la única persona con la que puedo razonar para obtener la tierra a nombre del rey, se fue de aquí a emprender un viaje a lo desconocido, ignorando cualquier riesgo de perderse, dejando totalmente desatendido al pueblo?!

-Si, ya te dijimos. Incluso si estuviera aquí, rechazaría tu oferta.

-¿Saben qué? -dijo el general con su paciencia acabada- ¡Esta bien! Me voy, pensaba obtener estas tierras de forma pacífica, pero esta claro que ustedes no van a colaborar.

Tal y como lo dijo, el general se retiró del lugar extremadamente frustrado dado lo poco colaborativos que eran los habitantes del pueblo.

Por un momento, todo pareció volver a la normalidad, todos siguieron con su vida, y el niño, que también estaba escuchando el parloteo, volvió a seguir preguntando a las personas si les podía dar un nombre. Horas mas tarde, a lo lejos, se veía como llegaba otro barco, pero no se parecía al gran barco, lo contrario, era mucho más pequeño, pero tampoco se parecía al que había llevado el padre del niño para llegar a la otra tierra, junto a esto, el barco solo iba tripulado por una sola persona, pero tampoco era el general, o ningún miembro del grupo que fue de viaje. Resultó ser un mensajero por parte del rey Márquez, indicando lo siguiente:

“Estimado poblado, se ha visto un contratiempo a lo largo del trato, dada las condiciones, se buscará acceder al control de su tierra mediante métodos ofensivos, durante el ataque, aún se encontrará la posibilidad de ejercer un acuerdo sin mayor conflicto.”

-Rey Rodrigo Márquez

Por supuesto, este mensaje causo pánico entre la gente, para empezar, tal y como dijo el general, el líder no se encontraba, así que realmente no había mucho que hacer sin alguien que los dirija; luego tenemos el hecho que como tal en el pueblo no se contaba con una milicia, no había alguien que realmente supiera pelear; y claro, está la gran brecha temporal entre avances tecnológicos entre los dos bandos. Al final se termino tomando como decisión que todos podrían aportar en la batalla, por muy peligroso que suene la idea. El niño decidió que también iba a ir a pelear, con la esperanza de que así le pudieran dar un nombre en honor a sus aportes en la batalla.

Con este “plan” en marcha, la gente se puso a trabajar en la defensa del pueblo, de esta forma buscaron contrarrestar el ataque del enemigo. Días después, comenzaron a llegar los barcos enemigos, los cuales, para sorpresa de los pobladores, no tomaron mucha demora para empezar a derribar las defensas que con tanto esfuerzo y dedicación habían construido, lo que había sido un trabajo de incontables horas, fueron destruidos en cuestión de minutos. A este punto, lo mas que podían lograr los habitantes del pueblo, más que contrarrestar el ataque enemigo, solo podían ralentizarlo, su prioridad ahora era la de intentar aguantar lo más que puedan a la ofensiva enemiga.

 

 

 

 

 

Ya cuando todo parecía perdido para el pueblo, algo se acercaba desde lejos, no era más que el mensajero del rey, entregando un nuevo comunicado:

“Estimados pobladores, lamentamos cualquier inconveniente que se haya provocado durante los últimos días, afortunadamente, hemos logrado llegar a un acuerdo con su líder, por lo cual se les solicita a las unidades retirarse del lugar, cualquier daño causado se buscará ser reparado inmediatamente.”
                                                                                                                                          -Rey Rodrigo Márquez

Finalmente, la guerra había terminado, así que los habitantes del pequeño pueblo y los de Marcos Tero podían estar en paz, pero esto no le parecía al general, el cual buscaba acabar con el pueblo de una vez por todas.

-¡¿Qué?! ¿Ya nos retiramos? -exclamo Miramares- ¡Pero si estábamos tan cerca!

-Ya lo escuchaste, -respondió alguien en la milicia- son órdenes del rey.

-¡N-No! ¡Debemos acabar con ellos! -dijo frustrado el general- ¡Es una orden!

-Lo siento, puede que seas el general, pero el que lidera aquí es el rey.

-¡Bien! Si tanto quieres seguir al rey, vete, no te voy a necesitar de todos modos.

-¡Ya lo escucharon! Retirémonos, este tipo ya está loco…

Tal y como lo dijeron, las milicias se fueron del lugar de regreso de donde vinieron, dejando solo al general.

-Ni que los fuera a necesitar -dijo Miramares-.

Mientras los demás se iban, parecía que alguien subía al barco del general.

-¡Mares! -exclamo alguien-

No era nada más ni nada menos que el niño, que fue a confrontar al general ignorando cualquier riesgo.

-¡Oye! ¡¿Quién me acaba de llamar así?! -dijo molesto el general por más suave que haya sido el apodo- Oh, tan solo eres tú, que irónico, que sea justamente el niño que no tiene nombre el que me este poniendo apodos. Me han hablado bastante de ti.

-¿Por qué haces esto? Se supone que ya estamos en paz, no tenemos que seguir peleando.

-Veras niño -comenzó a explicar el general- esta paz de la que tanto te jactas, es tan solo un sentimiento efímero, estamos destinados a siempre estar peleando para entretener a los altos mandos, a aquellos que se encuentran en la escala mas alta en la jerarquía con la que estamos forzados a-

-¿La escalera más alta de qué? -preguntó el niño, fallando en entender mas de dos palabras de las que comenzó a hablar el general-

-¡Ay pero que niño tan INSOPORTABLE! -dijo el general con la paciencia hecha pedazos- ¡Te voy a callar aquí y ahora!

Entonces comenzaron a batallar aquellos dos individuos, está de más decir que hay una considerable desventaja cuando pones en un duelo a un niño con algo que apenas logra ser mejor que la piedra pulida contra un veterano de guerra contando con los avances tecnológicos mas actuales (si es que consideras a los años 1200 como actuales).

-¿Por qué te molestaste en venir a pelear? -dijo confiado el general- ¿Acaso creíste que ibas a vencerme?

-Solo vine a hacer tiempo -murmuró el niño-.

-¿Hacer tiempo? -Preguntó confundido-

Al poco rato, varios de los pobladores fueron a ayudar, pues resulta que una sola persona con avances tecnológicos más avanzados contra una multitud iba a resultar con la multitud ganando.

Finalmente se llevaron al general a la prisión allá en las islas de Marcos Tero, donde evitaron que causara mas problemas. En el caso del niño, decidió volver a casa, ahora que encontró el camino de vuelta, tal vez no tendrá nombre, pero ahora sabe que es porque no lo recordarán por un nombre, en vez, será recordado como alguien quien busco arriesgarse por salvar a los demás.

Fin.

Cuadro de texto: Nah               Yeh       Cool audition stuff                            

 

 

 

 

 

 

 

 

Doing snake voice

Dance, dance

Stone age

Cowboy howdy howdy